sábado, 5 de enero de 2013

Festividades


El día de los juguetes 
Aunque la leyenda de los Reyes Magos tiene un origen cristiano, los padres de todas las religiones o sin religión se ven obligados sistemáticamente a comprarle a sus hijos un regalo para el Día de Reyes; fomentando la creencia de que todos los niños son iguales a Jesús (niño) un día al año. 

¿De donde surge esta tradición?

Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes que, tras el nacimiento de Jesús de Nazaret, acudieron desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

Los Evangelios solo hablan de «magos», en ninguna parte se indican sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres (número que posiblemente se deba a la cantidad de obsequios ofrecidos). Estas creencias fueron agregadas varios siglos después y se han mantenido en la tradición popular.

Según la creencia católica, estos magos eran representantes de religiones «paganas» de pueblos vecinos, que los Evangelios ven como las primicias de las naciones que aceptarán la religión católica.

En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía.

Los Reyes Magos por tradiciones de algunos países forma parte del pesebre junto a José, el niño Jesús y María

La palabra «mago», proviene del elamita ma-ku-ish-ti, que ―pasando por el persa ma-gu-u-sha y por el acadio ma-gu-shu― llegó al griego como μαγός (magós, plural: μαγοι, magoi) y de ahí al latín magi, /mágui/ (cf. magister, /maguíster/) de donde llegó al español.

Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 a. C.)

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de reyes) quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «rey de los judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia ―como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia (de Tomás)) del siglo II― son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, otra de Babilonia y otra de Asia.

Según interpretaciones posteriores, los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente[cita requerida]. Sin embargo, el último libro escrito por el papa Benedicto XVI sobre Jesús de Nazaret, «La infancia de Jesús», destaca que los Reyes Magos probablemente no venían de Oriente, como se ha creído tradicionalmente, sino de Tartessos, una zona que los historiadores ubican entre Huelva, Cádiz y Sevilla (Andalucía, España). Dice textualmente que «Así como la tradición de la Iglesia ha leído con toda naturalidad el relato de la Navidad sobre el trasfondo de Isaías 1,3, y de este modo llegaron al pesebre el buey y el asno, así también ha leído la historia de los Magos a la luz del Salmo 72,10 e Isaías 60. Y, de esta manera, los hombres sabios de Oriente se han convertido en reyes, y con ellos han entrado en el pesebre los camellos y los dromedarios», relata Benedicto XVI y continúa: «La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres hasta el extremo Occidente (Tarsis, Tartessos en España), pero la tradición ha desarrollado ulteriormente este anuncio de la universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes entonces conocidos: África, Asia y Europa»

Pero el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, recuerda que en ningún momento el Santo Padre dice que «los Reyes Magos fueran andaluces, lo que explica el Papa es que los magos no eran otra cosa que buscadores de la verdad. Representaban a todos los hombres buscadores de Dios de todos los tiempos y de todos los lugares y eso incluía a todo el mundo hasta entonces conocido y cuyo límite occidental era Tartessos, en la península ibérica», explica. Al mencionar a Tartessos, Benedicto XVI se refiere a este límite geográfico que tenía el mundo en el siglo I a. C, «los Magos son de Oriente pero que en esa inquietud por buscar a Dios están representados los hombres buscadores de Dios de todos los lugares y de todos los tiempos»

Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta latina bárbari, en el que son llamados Melichior, Gathaspa y Bithisarea.5 y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon y Gaspard.6 Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca.

Es poco lo que el Evangelio de Mateo menciona sobre los Magos de Oriente. En particular, no menciona un número específico de ellos aunque sí se menciona que entregaron tres regalos.
Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?».

Evangelio de Mateo (2, 1-2), versión Reina-Valera, 1960
Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Evangelio de Mateo (2, 11), versión Reina-Valera, 1960
Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento) sean admitidos como adoradores de Jesús, hay que tener en cuenta que el término griego magós no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a ‘hombres sabios’ (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6). Es posible que estos magos pertenecieran a la religión zoroastra.

Mateo no deja ver que fueran astrólogos que conocieran con precisión el movimiento de alguna estrella (2:7) a pesar de ser esta la creencia general. Aunque bien intencionados, su visita es causa de turbación general y despierta la desconfianza de Herodes (2:3), pues veía al nuevo Mesías como un rival. A pesar de ser anciano y de haber reinado ya por más de treinta años, Herodes les ruega que averigüen el sitio preciso del nacimiento del Mesías (2:8) con el fin de poder, así, acabar con su potencial competidor. Los sabios, que no sospechan eso, encuentran al Niño, lo adoran y obsequian oro, incienso y mirra (2:11). Un ángel previene a los magos de las intenciones que Herodes guardaba (2:12), así que no regresan donde él. Iracundo, el rey manda a matar a todos los niños menores de dos años. Para entonces, José ha sido avisado en sueños (2:13) de que debe huir a Egipto con los suyos.

A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real.

Según la interpretación de José Luis Sicre, en el tiempo en que fue escrito el Evangelio de Mateo se estaba produciendo un incremento de conversiones paganas al cristianismo frente a las de los propios judíos. La incursión de estos fragmentos sobre los magos de Oriente en el Evangelio de san Mateo subraya este hecho y lo utiliza como argumento de conversión: si los de fuera vienen y lo adoran (se convierten) ¿cómo no os dais cuenta los que lo tenéis entre vosotros?

También existen otras[cita requerida] interpretaciones astrológicas y cabalísticas sobre la figura de los Reyes Magos.

Según la interpretación ofrecida por Eric Rodríguez, se tiene lo siguiente:

Ya el término griego μάγος había caído en un uso peyorativo o deteriorado desde al menos el siglo tercero antes de Cristo (cf versión Septuaginta) por la extracción de su origen y contexto cultural, y que es como se usa aún en la época del Nuevo testamento (cónfer Hechos de los apóstoles, 8, 9; 13, 6; 19, 13). No obstante, en el texto original griego de Mateo 2:1 dice:
“… ιδου μάγοι απο ανατολων παρεγενοντο εις Ιεροσόλυμα”. “…he aquí (unos) Magos desde Oriente se encontraban por Jerusalén”.
Mateo (2:1)

A diferencia de los magos que ya se encontraban dispersos en tierra de Israel y todo el mundo helénico, el énfasis que se emplea al decir “de Oriente”, marca un cambio de connotación: el autor busca traer a la mente un personaje asociado con el Oriente, diferente a los sabios convencionales de Israel (rabinos), que conociera además las profecías mesiánicas y que fuera autoridad bíblica para el lector judío (ya que se acepta a nivel general que el Evangelio de Mateo fue escrito para hebreos y aún en lengua hebrea según el testimonio de casi todos los padres de la iglesia).

Hay que tener en cuenta además qué significaba el Oriente para los judíos: Pues bien, no era otra cosa que Babilonia, pues hasta Damasco, se consideraba parte de la tierra de Israel. Pues bien, la figura que tratamos de presentar, podría corresponder a un título muy particular en arameo: מדנחאי Medinja’ey, o “Doctores Babilónicos de la tradición oral” que perduraría en escuela hasta entrado el siglo octavo D.C.

En Babilonia y quienes conociendo la interpretación de lo dicho en Números 24:17 (cf. Tárgum de Onqlós/Onkelos sobre este pasaje), habrían sido guiados por el dios Yahvé hasta el Mesías, no según la famosa estrella como hasta ahora se ha entendido, sino que esa estrella era el mismo Mesías según el lenguaje judío y midráshico contemporáneo.

Historia y leyenda
La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).

La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio. Parece ser que, solo por el hecho de que el relato evangélico indicara que trajeron tres dones (oro, incienso y mirra), se dio por sentado que eran tres los personajes que los traían. Aunque también en algún momento las distintas tradiciones han señalado que eran cuatro, siete y hasta doce.

La primera vez que surge el nombre con que hoy conocemos a los Reyes Magos es en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia). El friso de la imagen está decorado con mosaicos de mediados del siglo VI que representan la procesión de las Vírgenes. Esta procesión está conducida por tres personajes vestidos a la moda persa, tocados con un gorro frigio y su actitud es la de ir a ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar...

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

La llegada de los Reyes Magos es un tema tratado también en los Evangelios apócrifos. Según la tradición esotérica aplicada al cristianismo, estos personajes procedían del lugar donde se encontraba el Preste Juan.

Otra leyenda cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Saba. Allí fueron bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Los restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, los trasladó a Colonia, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de la catedral de Colonia, que llevaría más de 600 años terminarla. Hoy día es uno de los monumentos góticos más impresionantes de Europa. Colonia se ha convertido junto con Roma y Santiago de Compostela en uno de los grandes centros de peregrinación. Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago.

Los nombres y número de los Reyes Magos
Según las diversas tradiciones de los reyes magos, el número de ellos varía; así se puede encontrar los siguientes reyes magos:

Tres Reyes Magos: Si bien la Biblia explica que fueron tres los regalos otorgados por los magos al Niño Jesús, la primera referencia concreta respecto al número de Reyes Magos la da Orígenes, un conocido escritor eclesiástico, en el siglo IV.11 En el siglo V, el Papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad.12 A mediados del siglo VI, en la iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena (Italia) se les asignaron los nombres de "Melchor", "Gaspar" y "Baltasar",13 que supuestamente equivalen en griego a "Appellicon", "Amerín" y "Damascón" y en hebreo a "Magalath", "Serakin" y "Galgalath". Según una leyenda, sus restos se encuentran en la Catedral de Colonia, Alemania, donde se encuentra el llamado Relicario de los Tres Reyes Magos.

Arqueta gótica con las supuestas reliquias de los Reyes Magos, en la Catedral de Colonia (Alemania).
Doce reyes magos: Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes. Estos nombres tampoco se mencionan en la Biblia.

Los reyes magos son conocidos también como los Santos Reyes.


Festividad
Con el tiempo, en países de tradición católica, se adoptó la costumbre de celebrar al mismo tiempo el día de la Epifanía (el 6 de enero) y la festividad de los Reyes Magos, conjugándose así la manifestación de Jesús al mundo no judío con la fiesta de estos personajes que representaban justamente ese mundo de gentiles. Poco a poco, se fue olvidando el significado verdadero de la palabra epifanía y la convirtió en un sinónimo de adoración de los Magos.

El día 6 de enero es festivo en España, México, Puerto Rico y Uruguay14 en partes de Alemania (en Baviera, Baden-Württemberg y Sajonia-Anhalt), en Austria, Croacia, Eslovaquia, Finlandia, Italia, Liechtenstein, Suecia, y en partes de Suiza (Schwyz, Tessin, Uri y algunas comunidades del cantón Graubünden).

Costumbres relacionadas con los Reyes Magos
Representación del Auto de los Reyes Magos, 1956, Churra.
En España, frente a la reciente introducción de Papá Noel en las costumbres navideñas debido a la influencia de la cultura estadounidense y otros países extranjeros, es tradicional que los regalos de Navidad a los niños los traigan los Reyes Magos la noche del 5 al 6 de enero. Antes, los niños deben mandarles una carta a los reyes pidiendo los regalos que quieren así como indicar los méritos por los que se merecen recibir regalos. La noche del 5 de enero los niños deben dejar sus zapatos en algún lugar de la casa. Al día siguiente se encuentran allí los regalos o, en el caso de haber sido malos, carbón en su lugar. El día 6 de enero es festivo en toda España, tiene por tanto consideración de fiesta nacional. También reciben regalos los adultos. Es típico desayunar el Roscón de Reyes que en muchos lugares también se toma la víspera para merendar o como postre de la cena. En España estos roscones suelen contener una figura navideña.


En algunos países de Hispanoamérica existe la costumbre adoptada de los españoles de que los niños (y por extensión los mayores) reciban regalos de los Reyes Magos, bien en la víspera, es decir, en la noche del 5 de enero, o la mañana del 6 de enero (Argentina, México, República Dominicana, Puerto Rico y Uruguay).
Es normal que los niños escriban una carta dirigida a los reyes solicitando los regalos que desean así como asegurando su buen comportamiento durante el año ya que, según la tradición, los niños que se portan mal reciben carbón dulce en vez de regalos. La mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas.
En fechas más recientes ha empezado también la práctica de escribir a través de e-mail.

Al igual que la costumbre anglosajona en torno a Santa Claus, es frecuente que los reyes magos aparezcan en tiendas de regalos y centros comerciales, donde los niños tienen la oportunidad de tomar una foto sentados en sus rodillas y entregar la carta con sus peticiones directamente. La representación consta normalmente de un escenario con tronos y los símbolos característicos, como figuras o dibujos de camellos, la estrella, un buzón y adornos de aspecto oriental. En los tronos es donde se sientan los reyes, habitualmente se trata de empleados caracterizados. En ocasiones se representan los tres reyes de la tradición, pero dependiendo de las circunstancias o el tamaño del escenario, puede incluirse únicamente uno. Además van acompañados de un paje, personaje característico que se encarga de conducir a los niños desde donde esperan con sus padres hasta los reyes y de recoger las cartas.

En algunos lugares, las autoridades organizan la llamada Cabalgata de Reyes el día 5 de enero, durante la cual los personajes suelen ir montados a caballo o en carrozas, vestidos con mantos y coronas, en lugar de la vestimenta frigia totalmente desconocida. En la mayoría de sitios donde sale la cabalgata, a parte de ir en ella los Reyes Magos, también hay carrozas de otro temas y distintos personajes, como pueden ser personajes infantiles y demás. El siguiente día, el 6 de enero, es festivo nacional. Ese día los niños disfrutan sus obsequios.

En España, los Reyes Magos ponen los regalos donde los niños han dejado sus zapatos. También se dejan dulces para obsequiar a los Reyes Magos e incluso agua o comida para los camellos, que es el medio de transporte.

En México, el día 5 de enero los niños escriben cartas a los reyes magos pidiéndoles un juguete, y al día siguiente dependiendo de su comportamiento del año anterior reciben su regalo. Por la noche se parte una Rosca de reyes que es tomada con chocolate, café o atole. Aquí se encuentra el segundo santuario más importante del mundo con respecto a los Tres Santos Reyes, ubicado en la ciudad de Tizimín, Yucatán; siendo visitado por millares de personas durante las fiestas religiosas en su honor celebradas a finales de diciembre y principios de enero.

En Puerto Rico, la noche del 5 de enero los niños corren por el patio recogiendo grama. Ponen la grama en una caja de zapatos y colocan la caja junto a su cama. La grama es usada para alimentar a los camellos. Los reyes entonces dejan regalos en las cajas.

En Perú, ha caído en desuso el dar regalos a los niños en esta fecha. La celebración que se acostumbra es la llamada Bajada de Reyes, que consiste en que una familia o comunidad realiza una pequeña celebración mientras se va desmontando el Nacimiento. Cuando se trata de una comunidad, es costumbre dejar dinero mientras se retiran los adornos y figuras. Esta tradición incluso ha llegado a empresas privadas, las cuales realizan dicha celebración entre los miembros de la misma.

En Paraguay, los niños envían en los días previos una carta a los Reyes Magos, pidiéndoles un regalo y exponiéndoles la razón por la que se merecen uno. La noche anterior, dejan pasto, u otro tipo de alimento, y agua para los camellos que los Reyes Magos utilizan tradicionalmente como medio de transporte, junto a estas ofrendas, también dejan sus zapatos y a la mañana siguiente encuentran un regalo, si fueron buenos, o carbón si ocurrió lo contrario.

Otras costumbres del día 6 de enero
Es interesante notar que, en tiempo de la colonización española, especialmente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, México y Uruguay este día era de asueto para los esclavos negros que salían a las calles a bailar al ritmo de sus tamboras. Esto origina el nombre de Pascua de los Negros con que el día es aún conocido en algunos países como en Paraguay donde la comunidad Afro paraguaya celebra el día de su santo (San Baltasar).

Los países de habla inglesa dedican el día 6 de enero a desmontar los adornos de la Navidad. Esta costumbre también se ha extendido a países de América Latina, convirtiéndose el 6 de enero en el último día de la temporada navideña. Antiguamente se celebraban festejos con ese motivo y se cocinaba un pastel en el que se escondía un haba o una pequeña moneda de plata. La persona que encontraba el haba o la moneda era nombrada rey judío o señor del desorden y se veía obligada a encargarse de los festejos de esa noche. Con el tiempo, la fiesta fue evolucionando y se incluyeron bailes de máscaras y representaciones teatrales. Esta tradición dio origen en España al típico roscón de reyes (también llamado rosca de reyes) que se toma en ese día y que esconde una pequeña sorpresa en su interior. En México, dicha rosca tiene en su interior varios muñecos pequeños de plástico los cuales representan al niño Jesús; aquella persona que en el momento de partir la rosca encuentra alguno de ellos, es encargado de hacer o invitar tamales y atole el 2 de febrero, día de la Candelaria.

En el año 1601 los abogados de Londres encargaron a Shakespeare una obra de teatro que se tituló Noche de Reyes y fue representada ante la reina Isabel I.

Arte.
Tímpano románico en Ahedo de Butrón
con la Adoración de los Reyes Magos.
Desde la antigüedad, el tema de los Reyes Magos ha sido motivo de representación por artistas, pintores y escultores y también en la literatura. Han sido retratados habitualmente en número de tres; otras veces, cuatro; y, excepcionalmente, en número de dos. Es un tema abundantemente tratado durante la historia.

Hasta finales del siglo XIV no se comenzó a representar a uno de los magos de color negro, y solo a partir del siglo XVI fue cuando se generalizó esta forma de representarlos.

En las arquivoltas que enmarcan el tímpano de la portada románica de la Iglesia de Santo Domingo de Soria, del siglo XIII, se encuentra una de las representaciones más inusual de los Reyes Magos en el arte. Se trata del llamado "sueño de los Reyes Magos". En la representación, labrada en piedra, se representa a tres hombres barbados, de iguales rasgos físicos y sin corona real, tumbados hacia arriba en representación de su sueño y, junto a ellos, el ángel que según el evangelio de Mateo les advierte en sueños de la intención de Herodes de matar a Jesús y que desencadenó la llamada matanza de los inocentes (que se representa en la siguiente arquivolta).

Entre los pintores que representan la escena de la Adoración de los magos, pueden citarse Andrea Mantegna, Botticelli, Giotto, Leonardo da Vinci, El Bosco, Velázquez, Rubens, Durero.
Por supuesto el cine no es ajeno a la figura de los Reyes Magos. Desde Vida y pasión de Jesucristo (1907), de Ferdinand Zecca, hasta La Natividad (2006), numerosas películas han incluido a estos personajes en alguna escena.

Monumento a los Reyes Magos en Ibi, Alicante.
Monumentos dedicados a los Reyes Magos
En la plaza de los Reyes Magos de la localidad alicantina de Ibi se encuentra un monumento dedicado a la figura de los tres Reyes Magos de Oriente, tan entroncados con la industria juguetera y de fuerte implantación en la localidad desde principios del siglo XX. Dicho monumento, de 5,8 toneladas, fue inaugurado el 5 de enero de 1974 y es una obra en piedra caliza del escultor granadino D. Aurelio López Azauste.

Otra localidad que también ha honrado a la figura de los tres Reyes Magos de Oriente es Juana Díaz, en la isla caribeña de Puerto Rico. Este pueblo es sede de las más destacadas devociones en honor a los tres Reyes Magos, y como homenaje al arraigo de esta tradición entre los puertorriqueños hay dos monumentos dedicados a los Reyes Magos:

El más antiguo ubicado en la plaza de recreo frente al Ayuntamiento y la parroquia católica de San Ramón Nonato. Esta escultura fue erigida por el Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes el 6 de enero de 1986. Fue obra del barranquiteño Naldo de la Loma.

El más reciente se encuentra ubicado cerca de la intersección de la carretera PR-149 y la autopista Luis A. Ferré (entrada sur a la localidad de Juana Díaz). Fue erigido por el Ayuntamiento de Juana Díaz el 24 de diciembre de 2000.

En Logroño el 5 de enero de 2009 fue inaugurada por los Reyes Magos la escultura que les representa en la rotonda situada junto al Estadio Las Gaunas, sobre el que aterrizan en helicóptero cada 5 de enero.



Opinión en México
Antes de la llegada de los españoles los niños originarios jugaban con pequeñas figuras con forma de animales hechas de barro o mimbre, trastes y muñecas articuladas de trapo o madera, vasos silbadores, sonajas y silbatos, así como pelotas de hule.

Tras la conquista española, hubo un cambio en los materiales: Llegaron las muñecas de porcelana y de cartón, los papalotes, los animales y soldados de plomo, entre otros. Debido a la mezcla cultural encontramos los trompos, las canicas, la pirinola, los baleros y los yoyos- entre muchos otros-

Al pasar los años las muñecas no solo cambiaron de material, también de rasgos. Perdieron toda su identidad cultural; de pronto eran rubias y de piel blanca. Ya no tenían vestidos del telar, sino de fábrica. Ya no se parecían a nuestras niñas, pero nuestras niñas querían parecerse a ellas. 

¿Somos conscientes de que los juguetes de ahora ya no están hechos para divertir a los niños? 
Los nuevos juguetes están diseñados para hacerles desear cosas, estilos de vida a los cuales probablemente jamás accederán, estéticas que no les pertenecen, crueles ilusiones dentro de una caja de colores llamativos.

A mi generación todavía le tocó salir a las calles, jugar en las bicicletas, avalanchas y patinetas; intercambiar ropa de la muñeca gringa entre las vecinas, jugar una cáscarita en el cerro, pescar renacuajos del río, correr de un lado a otro del parque con un papalote, hacer cuevas en los montones de grava y arena de cualquier construcción para esconder a los muñecos de "acción" de la furia de un tiranosaurio de plástico.

¿Que tienen las nuevas generaciones? ¿Más vacas en FarmVille? ¿Un récord de soldados muertos en Medal of Honor? ¿Muñecas que succionan los pezones de las niñas de seis años haciéndolas sentir mamás?


Según las prescripciones de nuestra cultura occidental, los únicos regalos que deberían recibir los niños en el Día de Reyes son juguetes (o en su defecto, algo para divertirse), considerados como premio “por portarse bien durante todo el año anterior”.

Qué emoción pensar que los tres Reyes Magos estaban justo arriba de nosotros, observándonos desde el cielo nocturno a bordo de sus medios de transporte: un elefante, un caballo y un camello. Y qué tristeza darse cuenta de que esas tres estrellas curiosamente juntas en realidad se trataban del cinturón de la constelación Orión.

Pero quizá sería un poco más triste encontrarse, la mañana del 6 de enero, con alguna de estas situaciones:

-    Encontrar ropa en lugar de los juguetes pedidos en la carta.
-    Encontrar otros juguetes que jamás pasaron por nuestra mente.
-    Recibir los juguetes pedidos... pero sin baterías (o peor, con fallas técnicas).
-    Descubrir que los Reyes Magos nos dejaron una nota en la que nos pedían que compartiéramos los juguetes con los hermanos menores.

Son distintas causas, pero se resumen a dos particulares: una es que los Reyes Magos no encontraron lo que les pedíamos, y la otra es que posiblemente no les alcanzó para comprar lo que queríamos.

Un estudio realizado por la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope) apuntó que la cantidad promedio destinada por los consumidores a los regalos de Día de Reyes será de 3 mil pesos.

El mismo estudio indicó que el 23% de los regalos que entregarán los Reyes Mayos en la capital mexicana será de muñecas o figuras de acción, mientras que el 20% será de juguetes con ruedas como bicicletas o patinetas. Lo clásico, ¿no es así?

Es curioso ver cómo han cambiado las generaciones. Anteriormente, estos regalos permanecían única y especialmente a la cabeza de las listas de popularidad. Hoy han llegado a abarcar terreno regalos tecnológicos como las tablets y los teléfonos móviles.

La Canacope estimó que otro 20% de los regalos estará compuesto por este tipo de gadgets. Y a pesar de que el porcentaje de las muñecas y las figuras de acción es superior, entre los niños las preferencias son distintas. El mismo estudio apuntó que en primer lugar de preferencia están estos aparatos, que en su mayoría utilizan sistemas operativos como iOS o Android.

Evidentemente, un regalo como un iPad o un iPhone tiene un precio superior al promedio de lo que gastarán los Reyes Magos (3 mil pesos). Sólo el 1.0% de los consumidores gastaría más de 5 mil pesos o más en regalos de Día de Reyes, así que es preciso apuntar que serán pocos los niños que estrenarán dispositivos móviles de última generación este 6 de enero.

Este, junto con la ropa o los regalos no deseados, será un elemento más en la lista de ‘situaciones incómodas de Día de Reyes’.

Finalmente, para el deleite de los compradores, la Procuraría Federal del Consumidor (Profeco) anunció que reforzará la vigilancia en jugueterías, tiendas departamentales y todo aquel lugar donde se puedan encontrar regalos de Día de Reyes, con el fin de que se respeten los precios establecidos y las promociones anunciadas y de que se cumplan las especificaciones de seguridad.