martes, 12 de marzo de 2013

Cónclave


"Papables" favoritos
CIUDAD DEL VATICANO.- Serán 115 los cardenales que tendrán en sus manos la elección del próximo papa, tras la renuncia de Benedicto XVI. Después de más de una semana de negociaciones, al menos 77 de ellos (dos tercios del total) deberán coincidir respecto de quién reúne las características necesarias para hacerse cargo de una Iglesia en crisis.

El cónclave se celebra sin que destaque un candidato fuerte, aunque todas las miradas están puestas en purpurados de iglesias dinámicas y jóvenes,
como la africana y la latinoamericana, y son muchos los que aseguran que el futuro papa no será italiano, debido al lastre del escándalo "VatiLeaks", que echó luz sobre una trama de internas y escándalos de dinero dentro de la curia.

Esta vez la lucha no es entre conservadores y progresistas, sino entre "reformistas" -sobre todo extranjeros, que quieren limpiar el gobierno central de la Iglesia, sacudido por escándalos y corrupción- y los "romanos" o curiales, que aspiran a mantener cierto statu quo.

Los "papables" que más sonaron en los últimos días fueron los del italiano Angelo Scola, de 71 años, arzobispo de Milán, y el del brasileño Pedro Odilo Scherer, de 63 años, arzobispo de San Pablo.

Angelo Scola es arzobispo de Milán, la diócesis más importante de Italia. El cardenal, virtual "delfín" de Benedicto XVI, tiene fama de buen gestor tanto en Milán como antes en Venecia. De carácter afable, es considerado un candidato atractivo para acometer la reforma interna de la Iglesia, especialmente expuesta a casos de corrupción y batallas como las filtraciones de VatiLeaks. Contaría con un "paquete" de cerca de 35 votos.

Por su parte, el brasileño Odilo Scherer parece contar con el favor de la curia vaticana y es sabedor de su burocracia (trabajó varios años en el gobierno central de la Iglesia). El arzobispo de San Pablo conoce las finanzas de la Santa Sede y forma parte de la comisión rectora del banco Vaticano.

Es impulsado por una cordada de cardenales de la curia, como el influyente ex secretario de Estado y actual decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, y cosecharía una treintena de votos. Sin embargo, los 19 cardenales latinoamericanos ven con malos ojos el hecho de que su candidatura vendría acompañada por un secretario de Estado italiano, que podría ser el cardenal Mauro Piacenza o el ítalo-argentino Leonardo Sandri.

También se barajan otros nombres, como el canadiense Marc Ouellet, de 69 años; el arzobispo de Boston, el capuchino Sean O'Malley; y el argentino Jorge Bergoglio, que quedó en segundo lugar en el cónclave de 2005 y es aún papable pese a sus 76 años. El otro argentino presente, el cardenal ítalo-argentino Leonardi Sandri también figura entre las opciones.

Dice el aforismo vaticano que el que entra como papa al cónclave sale cardenal. Aunque no siempre ha sido así. Joseph Ratzinger, después Benedicto XVI, llegó como gran papable al cónclave del 2005 tras la muerte de Juan Pablo II y salió, efectivamente, como Papa.

Los perfiles
Angelo Scola (Italia, 71 años) . Es arzobispo de Milán, una plataforma para el papado, y es el principal candidato italiano. Experto en moral y bioética, también conoce el Islam como responsable de una fundación para promover el entendimiento entre cristianos y musulmanes. Teológicamente cercano al Papa Benedicto XVI, su oratoria intelectual podría alejar a los cardenales que busquen un comunicador carismático.

Odilo Scherer (Brasil, 63 años). Se ubica como el candidato más fuerte de Latinoamérica, donde vive el 42 por ciento de los católicos de todo el mundo. Arzobispo de Sao Paulo, la mayor diócesis en el país, es conservador en su nación, pero en otras partes resultaría moderado. El rápido crecimiento de las iglesias protestantes en Brasil, que restan fieles al catolicismo, podría perjudicarlo.

Marc Ouellet (Canadá, 68 años). Es el jefe de la Congregación de Obispos. Teólogo de la escuela de Ratzinger, alguna vez dijo que convertirse en Papa "sería una pesadilla". Aunque está bien conectado dentro de la curia, la administración central del Vaticano, y en América Latina, el laicismo amplio de su Quebec natal podría resultarle un punto negativo. Incluso sus amigos dicen que no tiene carisma.

Sean O'Malley (Estados Unidos, 68 años). Es el candidato de "manos limpias" si los cardenales convierten a la resolución de la crisis de los abusos sexuales como una prioridad principal. Designado en Boston en el 2003 tras una crisis mayor de abusos allí, vendió propiedades de la arquidiócesis para pagar los daños y cerró iglesias poco utilizadas pese a las protestas. Su calma autoridad y la humildad franciscana podrían contrarrestar los temores sobre un "Papa de una superpotencia".

Timothy Dolan, (EEUU, 62 años). Es el arzobispo de Nueva York y jefe de los obispos estadounidenses, ha convertido a su Iglesia en un jugador esencial del cónclave como nunca antes. Su humor y su dinamismo han impresionado a muchos en el Vaticano, donde suelen faltar esas características, y atrae a los cardenales que quieren un administrador fuerte además de un predicador. Pero algunos se le oponen, temiendo que sea demasiado estricto para racionalizar la curia.

Leonardo Sandri (Argentina, 69 años). es una figura "transatlántica", nacido en Buenos Aires de padres italianos. Tuvo el tercer puesto en importancia en el Vaticano como jefe de gabinete entre el 2000 y el 2007. De "manos seguras", suele ser visto como un ideal secretario de Estado, el segundo hombre del Papa, más que como pontífice. Pero carece de experiencia pastoral y su labor en la curia no es una posición de poder en Roma.

Luis Tagle (Filipinas, 55 años). Tiene un carisma que se suele comparar con el del fallecido Juan Pablo II. Ahora arzobispo de Manila, se convirtió en un colaborador estrecho de Benedicto XVI luego de trabajar con él en una comisión teológica del Vaticano. Si bien la creciente estrella de Asia tiene muchos partidarios, solo se convirtió en cardenal en noviembre pasado y los cónclaves son cautos frente a los candidatos jóvenes que podrían tener reinados muy largos.

Agencias EFE y Reuters