martes, 5 de noviembre de 2013

Muerte Absurda

Calcas

Vivió en el siglo XIII a.C. y es un caso paradigmático. Mientras plantaba unas viñas en su propiedad, un vecino le profetizó que no viviría lo suficiente como para beber el vino de aquellas uvas. Cuando las frutas maduraron, ella invitó al vecino para beber el vino juntos, la peor decisión que pudo haber tomado, pues al hacer el brindis éste volvió a decirle que no viviría para beberlo, Calcas rió de manera descontrolada y murió luego de permanecer varios minutos sin poder respirar. Un final triste pero deja una lección si vas a invitar a alguien a beber que no sea a tu verdugo.


Calcas o Calcante (en griego antiguo Κάλχας) fue un poderoso adivino de la mitología griega, uno de los más célebres. Actuó como augur en la guerra de Troya.

Era natural de Megara o de Micenas, hijo de Téstor y nieto del dios Apolo, quien le dio el don de la profecía.
Profetizó que era necesaria la presencia de Aquiles para obtener la victoria griega en la Guerra de Troya cuando este sólo tenía nueve años. También consideró necesaria la presencia de Filoctetes.

Además predijo que la guerra de Troya duraría diez años, y aseguró a Agamenón que la única forma de apaciguar a Artemisa era sacrificar a su hija Ifigenia, para que la diosa dejara de retener a la flota griega en el puerto de Áulide.

En el décimo año de la campaña, reveló que el favor de su abuelo Apolo sólo se conseguiría con la devolución de la cautiva Criseida a su padre, que era sacerdote del dios protector de los troyanos. Esta devolución causó la disputa entre Agamenón y Aquiles por otra cautiva: Briseida.

Calcas aconsejó también la construcción del caballo de Troya, según algunas versiones, aunque otras lo atribuyen a Odiseo. Predijo el azaroso regreso de los vencedores, y no se embarcó con ellos. En vez de partir con la flota aquea, se trasladó a Colofón, ciudad del Asia Menor, donde murió tras una competencia de hechicería a manos del profeta Mopso, nieto de Tiresias, que lo venció. Otra versión acerca de su final dice que un adivino profetizó la fecha de su muerte. Cuando llegó el día señalado, Calcas vio que la predicción no se materializaba y le entró un severo ataque de risa que provocó que muriera asfixiado.

Calcas aparece en el libro I de la Ilíada, profetizando la duración del sitio, así como en todas las tragedias que toman como punto de partida la guerra de Troya.