jueves, 21 de septiembre de 2017

Pierde poblana la vida salvando a estudiantes de la BUAP

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Laura Ruiz  |
 Miércoles, Septiembre 20, 2017
Los orientó para evadir los desprendimientos del edificio que se vivieron en segundos y hubo un momento en que una estructura no la dejó seguir


Empezó a temblar ayer y aunque la lógica indicaba que había que salir del inmueble de la Preparatoria Lázaro Cárdenas del Río, en la 4 oriente, el corazón de María Celia Miranda Rosas le llevó a ayudar aunque en eso se le fuera la vida.

La madre y abuela de 49 años de edad hizo que los preparatorianos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) salieran a tiempo, les orientó para evadir los desprendimientos del edificio que se vivieron en segundos y hubo un momento en que una estructura no la dejó seguir.
"Ella siempre fue una persona demasiado comprometida, muy responsable y apoyaba todas las acciones que se realizaban en la preparatoria", cuenta su hija única Diana.
Su muerte generó, apenas confirmó su nombre el rector Rector Alfonso Esparza Ortiz, una cadena de reacciones en la comunidad universitaria pues no sólo era una empleada general con nueve años de carrera, sino una estudiante de Ciencias de la a Comunicación fuera de la norma.
Este, fue uno de los ocho decesos de la capital y se supo de él a los pocos minutos del sismo, mientras en el resto del Centro Histórico continuaba el caos.
La ilusión de su madre, recordó Diana, era estar atrás de un micrófono en una cabina de radio y el ayudar en la comunicación interna de alguna empresa. Para titularse en el sistema semi escolarizado sólo faltaban dos años.
"Le gustaba el contacto con la gente, el convivir, siempre le llamó la atención, quería compartir el estrecho con algún locutor", agregó.
Si tuviera que contarle a alguien cómo era ella, una de las víctimas mortales del terremoto del 19 de septiembre de 2017, se limitará a describirla como generosa y capaz de quitarse el pan de la boca para quien lo necesitara.
Según la voluntad de su madre, explicó Diana, no hubo para su muerte un velorio y sólo se ha invitado a sus amigos, compañeros de escuela y trabajo, a las misas que empezarán el lunes.


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